Exalumnos destacan y valoran “la calidad humana que hay en el colegio”

Ajetreados por su término de semestre, Felipe Díaz Acuña, estudiante de Derecho de la Universidad Autónoma y Damaris Benítez Reyes, estudiante de Contabilidad y Auditoría de la Universidad de Santiago, rememoran su paso por el Grace School, lo que más lo marcó y el sentimiento de pertenecer a una institución que cumple 40 años de historia.

Damaris recuerda que entró al colegio por lazo familiar: “Entré en Prekinder porque mis primos mayores entraron y salieron de allí”. Algo parecido sucedió con Felipe, quien señala que “mis papás me postularon en Kinder en el Grace ya que yo tenía primos y recibieron la recomendación de que era un buen colegio”.

El estudiante de leyes va más allá y comenta la anécdota de su postulación: “En ese tiempo -2006- te hacían una prueba de selección, si bien fallé en una prueba de colores, los profesores y ayudantes de párvulos vieron que tenía capacidades para entrar y llamaron a mi mamá la semana siguiente”.

El suceso que más lo marcó a ambos fue la cercanía y sentimiento de asociación que generaba el colegio, Damaris lo evoca así: “La sensación de comunidad que generaba el Grace (…) por ejemplo, para las alianzas o cuando se tenía que compartir, siento que se lograba una sensación de que remamos todos hacía el mismo lado”.

Felipe, por su parte, explica: “Lo que más recuerdo y atesoro es la calidad humana que hay en el colegio, no había una lejanía o barrera entre las autoridades y los alumnos, siempre eras tratado por tu nombre y no por ser estudiante de tal curso”.

Pasando a las enseñanzas que les dejo el establecimiento, Damaris menciona: “Me sentí bastante preparada cuando salí del colegio para entrar a la universidad, los métodos de estudios que entregaban, el acostumbrarse a estudiar, pienso que el colegio fue bastante importante para mí, para acoplarme a mi vida universitaria”.

Por otro lado, Felipe destaca como el colegio le entregó “una base en el ámbito de desarrollarse y plantearse ante las situaciones adversas, no tanto académicamente, sino más bien de habilidades blandas (…) hacer valer tu opinión y posición frente a los demás de una manera respetuosa”.   

En cuanto al aniversario de los 40 años, Felipe se sorprende por la longevidad del colegio: “Lo veía muy lejano en mí, no era algo que yo sentía cerca tras años y años de aniversarios estando dentro del colegio como alumno (…) pero, así como pensar en la cifra de los 40 años, va mucho más allá de lo que uno dimensiona, es algo que a mí me sorprende. Por su parte, Damaris destaca nuevamente el sentimiento de comunidad y familia que ha llevado al establecimiento a lo largo de su historia: “Yo siento que la institución ha tenido un progreso a través de los años sobre el cuidado hacía sus alumnos (…) mi prima es mucho mayor y de ahí viene esa sensación de comunidad encuentro yo, por algo ella me recomendó tanto el colegio. Es súper importante en realidad de que el colegio cumpla tanto tiempo y que sigue con los mismos valores, difundiéndolos de la misma manera y buscando incentivar de la misma forma a los estudiantes”.

Damaris Benítez y Felipe Díaz rememoran lo que significó para ellos pasar por la institución lo que incentivó en ellos el sentido de comunidad y les permitió prepararse bien para entrar a la Educación Superior.