Este es un poema anónimo que fue publicado, en formato de papel, en la Revista Aniversario de 2001.

Camino con paso ligero y seguro

Por las sendas del saber,

aquel maestro y maestra

que, con cariño, día a día

muestra a sus alumnos un nuevo renacer.

Con entusiasmo, alegría y optimismo 

renueva cada día la visión de su quehacer

dejando atrás, tal vez, sus penas, congojas

y pesares,

escuchando el eco melodioso

de la vocación, que impregnó

sus sueños e ideales.

Así es él; así es ella,

forjadores de metas y proyectos,

luchador incansable, creativo, tenaz

para lograr en toda instancia

su perfección en el saber.

Entrega a sus alumnos

diariamente, cariño, amor y bondad;

reconoce con gran honestidad

si alguna vez se equivocó,

ya que solo le interesa

el triunfo y el éxito,

del niño de la niña,

que ha sido confiado

para hacer de él,

para hacer de ella,

una persona de excelente formación.

Gracias Señor, Dios Todopoderoso

por permitirnos enseñar,

porque tú eres nuestro ejemplo

de enseñanza, Maestro de Maestros,

permítenos humildemente seguir tus huellas,

continuar tu siembra,

a pesar de nuestras imperfecciones,

danos siempre la oportunidad

de cultivar en el corazón de los niños

la Fe, la Esperanza y el Amor,

y remontarnos como el águila

a la cultura de la pureza infantil

porque así seremos capaces

de admirar tu creación

y decir: ¡Oh señor, cuán grande es tu

nombre en toda la Tierra!