Una historia de lealtad, sacrificio y amor
Corría el año 1982 y Santiago sufría uno de los peores inviernos de la última mitad del siglo pasado, y un pequeño grupo de profesores lograba concretar su sueño: un colegio para formar a cientos de niños de uno de los, por esas fechas, barrios más pobres de la capital.
Una vez pasado el temporal, el Ministerio de Educación de la época le entregó el día 5 de agosto el certificado de funcionamiento al proyecto educacional que se asentaba en una nueva comuna de Santiago que tomó el nombre del Presidente Pedro Aguirre Cerda, quien era, precisamente, un educador.
Unos meses antes, la profesora normalista María Nieves Vera Garay partido con el nuevo colegio en la calle Apostadero Nº 3718, de la citada comuna.
En su primer año de vida, el nuevo establecimiento contaba solo con Kínder, 1º y 2º básico, que en su conjunto sumaban un total de 54 alumnos.
Ya para el año siguiente (1983), la matrícula había aumentado en 150 por ciento, gracias -principalmente- al boca a boca de los padres del sector. Poco a poco las dependencias no daban abasto, por lo que en 1984 se crea un anexo en el número 3719 de la misma calle.
NUEVA SEDE
Sin embargo, en el año 1986, las reglas cambian para los colegios del país a raíz del decreto ley 548, que fija normas sobre los edificios escolares, por lo que incluso las nuevas dependencias se convertían en insuficientes. Ya a esas alturas, el colegio alcanzaba a tener 315 matriculados lo que implicaba la urgente necesidad de buscar un nuevo lugar más amplio donde poder funcionar.
Paralelamente, en el mes de noviembre de ese mismo año la profesora Vera suma a los educadores Manuel Antonio Rodríguez Sepúlveda, Fernando Enrique Pérez López y María Teresa Reyes Sutherland para formar la Sociedad Educacional Grace School Limitada, ente legal que se hace cargo como sostenedora del colegio, lo que hace posible encontrar una nueva ubicación para el colegio.
Es así que la sociedad recién formada logró la compra de un terreno para alojar el proyecto ya el pleno crecimiento. Ubicado en calle Armada Nacional Nº 6136, este nuevo sitio vio aparecer las primeras edificaciones del recinto educacional. Las nuevas dependencias comienzan a funcionar en el año 1987, trasladándose paulatinamente desde la calle Apostadero hasta ellas.
En el año 1993, el colegio ingresó al Sistema de Subvención Compartida (Financiamiento Compartido o copago), sistema que tuvo una acogida favorable en los padres y apoderados, y un impacto positivo en los sueldos de los funcionarios, además de los adelantos en infraestructura para el mismo.
LLEGA LA ENSEÑANZA MEDIA
En el año 2002 se producen dos nuevos pasos en el desarrollo del establecimiento con la incorporación de la enseñanza media, que se inicia con el 1er año científico humanista y la finalización de la construcción de las dependencias que posee actualmente.
En el año 2003 la institución adopta la modalidad de Jornada Escolar Completa (JEC), iniciada en 1996 mediante una ley, y se aplica desde los terceros básicos. Ello implicó sortear una serie de desafíos para adecuar el colegio a los nuevos estándares nacionales, principalmente en horarios e infraestructura.
INCLUSIÓN Y CAMBIOS
En el mes de agosto del año 2016, a raíz de la promulgación de la Ley de Inclusión, el colegio se incorpora a la reforma educacional y a partir de esa fecha se crea la Corporación Educacional Grace School que se hace cargo del colegio como sostenedora, manteniendo la calidad de establecimiento particular subvencionado.
PANDEMIA
A comienzos de 2020, la pandemia complicó, en un principio, la labor educativa, teniendo que adaptar el quehacer pedagógico a una difícil forma virtual, para la cual el colegio no estaba preparado.
Pero, rápidamente se logró esa adaptación, con un gran esfuerzo y ya en junio de ese año se implementaba con éxito la estrategia para hacer frente a esta adversidad, aplicando un sistema de educación a distancia.
Se proveyó a los estudiantes de medios tecnológicos para sus trabajos y estudios desde sus hogares, y también al cuerpo docente. Esta forma de atención virtual, significó un gran esfuerzo permitió cumplir la labor educadora.
Actualmente en el año 2022, todavía prosigue la nuestra incansable labor y esfuerzo para la mejor atención del alumnado, a pesar de las secuelas del estrés y agotadoras jornadas con el objetivo de volver a una nueva normalidad.






